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La lejana

* Este post lo hice en julio del 2007… asu. Nunca lo publiqué porque no lo había terminado, pero creo que inconcluso tampoco está mal. Además hoy, casi tres años después, siento que debo postearlo. Pronto (prometo) vendrán más entregas sobre nuevas paltas adquiridas, fresquecitas.  Por cierto, nota del editor: La bloggera del presente no se responsabiliza por los dramas de la bloggera del pasado.

Ahora si, aquí un poco más sobre mi atónito, anónimo y despistado mundo.

…………..

Acabo de regresar de un largo y supuesto momento familiar (muy largo, muy largo), y en el taxi de regreso a mi sacrosanto hogar no pensé en otra cosa más que en escribir. Bueno, también pensé que el taxista era un idiota y que no es posible que la Av. Brasil siga sufriendo los traumas post desfile patrio, pero eso ya es presa para otro caldo.

Julio no solo se convirtió en un mes sin grati, sin trabajo estable, sin creatividad plena y sin nomadismos, sino que además fue el mes de maretazos familiares. Tanto Romos como Espinozas decidieron invadir Lima. Así, llegaron primos y hermanos de todos los bandos, razas, orígenes, formas y opciones. Que el primo trujillano con acento madrileño, del cual no recuerdo el rostro en mis memorias pueriles, pero que desde hace algunos años atrás se convirtió en mi pataza gracias a la sacrosanta comunicación virtual. Que la media hermana flaquísima, que tiene el mismo carácter de papá (qué miedo, para los que conozcan al viejo), que viene con sus dos hijas igual de flaquísimas y que hablan español con acento turista. Que los primos de Texas, que los medio cuñados de San Francisco, que si la tía de España viniera, Carlos V quisiera reinar.

En fin y en breve, una avalancha del árbol genealógico.

Si no se salteó toda esta lista de parientes y países, pues se habrá dado cuenta que no me abunda mucha familia peruana, o mejor dicho, no me sobra mucha familia que se resignó a tomar combi y ganar en soles en su tierra. La mayoría, en cuanto vió que esto no daba para más (que coincidentemente fue en el primer gobierno de Alan), agarró bote, camión, burro, avión, bus, tabla, o lo que fuere.

See you suckers!, parecían gritarnos a lo lejos, cuando uno empieza a preguntarse si es que esa tristeza de la despedida era por ellos, o por los que nos quedábamos. Al final cada uno decidió siempre con su vida lo que quizo, ya sea para el suicidio patrio o el sueño legañoso muy lejos de aquí.

Bla, bla, bla. ¿Y que tiene que ver todo esto con mi antisocial título de post? ¿Acaso no eres feliz que tu familia venga de vez en cuando, dirá usted, que ya hayan dejado de sufrir, que regresen como en una máquina del tiempo a un gobierno de Alan de nuevo, pero que ahora sonrían? Pues claro! Aplausos para ellos. Aquí el punto es que por esa dispersión del bendito árbol, nací, fui criada, y ahora veo el mundo sin parientes. Siempre por teléfono, siempre a larga distancia, siempre rapidito saluda a la tía, porque no existía 19-77.

El otro día leía un post de Wonder sobre los tantos parientes que vio en un funeral y que la reconocieron, aunque no recibieron de ella la misma respuesta. Hoy estuve en una fugaz visita a mi hermana yanqui que terminó convirtiéndose en una improvisada fiesta infantil para una de mis sobrinas, porque la pequeña cumplió doce en el mismo día que el chino rata y el Perú lo hacían.  Hoy sentí que, en efecto, no reconocía a nadie, como la Wonder, pero nadie lo hacía conmigo tampoco. Era la NN de la noche, la invitada por ser la hija del abuelo de la agazajada, la que no tendría cabida en esa reunión sin él. “Ella es la hija del doctor, la media hermana de la loca, la media tía de la niña, la media…”, sentía en sus miradas….

Es la lejana pues.

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