Nooo se puede corregir a la naturaleza, palo que nace dobla’o… jamas su tronco endereza!
El Gran Varon de Willie Colon recorria los aun vacios rincones del lugar cuando llegamos. En la cuadra dos del Congress Avenue el alma latina no solo vive, sino que se pone tacos y baila. Copa, el bar donde la salsa es la protagonista, era el lugar indicado para que este viernes olvidemos la nostalgia a punta de pasos de guaguanco.
El grupo que me acompanhaba, para variar, era para todos los gustos. Una colombiana, una mexicana, una peruana y una brasilenha. Dos de ellas alegaban conocimiento de causa con respecto al mencionado baile. Las otras dos, la charra y la garota, se comprometieron a sostener la cerveza, marearse un poco con solo ver a las parejas dando vueltas, mover las caderas al son de Oscar D’Leon, ensayar un pasito adelante, otro de la’o….
No era mi lugar habitual de viernes, tampoco mi grupo habitual. Es bueno dejar Aquarium y la calle 6 en paz de vez en cuando, a su hip hop y a sus gringas bailando perreo. Fue bueno escuchar a Izabela, mi amiga brasilenha de la German House, proponerme una Latin American ladies’ night, con sus companheras de la escuela de ingles. Sera bueno tanta latina junta? Obvio, si la coartada es bailar, y en espanhol, no digas mas, a las 9:00 p.m. nos vemos….
Sin darme mucha cuenta, concentrada en mis zapatos prestados de gran dimension, empece a sentir codos salerosos y cabellos revoloteando a mi alrededor. La pista se habia llenado, todos quieren bailar. Desde las esquinas sin luz, algunos ojos vestidos con guayabera aun buscan presa para el proximo son. “Celia Cruz is in the hoooouse”, grita el disc jockey. Una arregladita de vestido, una mirada furtiva. Bailas? Claro carinho, si no para que naci. Vamos.
Izabela ha permanecido a mi lado, tratando de aprender ese movimiento de caderas con el que ella nacio, pero que no la deja bailar bien ahora. Ella es de Recife, ciudad del norte brasilenho que cuenta con el puerto mas grande de esa zona del Atlantico, donde los tiburones merodean con mas hambre y donde la samba tiene su propio carnaval. No es dificil, la aliento, cuestion de saber lo basico y despues te inventas. Puedo sentir la impotencia en sus pies que arrastran Você Abusou.

Al final, luego de una decena de intentos, un paso vio la luz. Ves? El mito de la dificil salsa fue roto. Y como cazatalentos, un cubano se acerco. Vamos mi ninha, ensenhemos a estos principiantes. Izabela aun no estaba lista, pero la insistencia del caribenho fue mayor. Llevaba la cara de aquellos que hacen bungee jumping cuando no pueden contar sus problemas coronarios con los dedos de la mano, pero que no piensan guardar el salero pa’ despues.
Chocha cual madre gallina, atribui ingenuamente el exito de Izabela a mis artes de buena profesora. Y de repente me di cuenta que en efecto, mi pupila bailaba, las amigas bailaban, hasta el cojo bailaba, y yo, bien gracias, con una cara de obscena y boba satisfaccion pegada en la pared. Ops, i did it again, pense a lo Britney. Que importa, tambien puedo bailar sola. Pero lo malo de la salsa, a diferencia de la samba, es que uno se ve ridiculo cuando no lleva pareja, cuando esta solita frente a un espejo con el aire como bailarin de turno. Sera por eso que los brasilenhos, independientes, estan mas cerca del primer mundismo que nosotros, los salsero-bailantes? Motivo de estudio sociologico.
En un momento de cansancio, me dedique a ver lo chevere que se ven las parejas asi, moviendo delicadamente cinturas (o cuellos, a falta de…), deslizandose con su acompanhante, sincronizando laberintos de brazos y piernas que peligran por un segundo no ser resueltos, pero que con un chispazo de trompetas terminan en una maroma digna de Cirque du Soleil. En la salsa no importa si eres chiquita o de dimensiones extremas, si naciste con dos pies izquierdos o, peor, con tres. Solo necesitas sentir la musica m’ija, observa y aprende. Hay que verme como los envidio.
Hasta que este show llego a su fin. Aun no era la hora limite (2 a.m.) para que los locales austinianos cierren, pero los inclementes tacos que llevaba puestos ya hacian mella en mi estado de animo. Resumen nocturno: La colombiana bailo hasta que el suelo dijo basta, la mexicana tomo mas margaritas que nunca, la brasilenha desea con locura meterse a clases de salsa y la peruana se fue a domir con los timbales resonando en los pies.
Nos vemos el proximo viernes.

PD: El mismo cubano que bailo con Izabela tambien me propuso el mismo reto. Cabe senhalar que, a pesar de ufanarme experta, no sobrevivi muy airosamente sus apretados pasos.