Noviembre 21, 2007...3:34 pm

Say everything… but don´t say goodnite, tonite.

Saltar a Comentarios

Sentados frente a frente con un sánguche de por medio. La seriedad necesaria para digerir un pedazo de pollo pachamanquero y para decir verdades, algunas muy ocultas, tanto que cuestan que floten.

La pregunta apareció tras unos segundos de silencio.

No me vayas a odiar, pero… ¿me repetirías por última vez el nombre de tu esposa?

Esa mirada que hace tiempo no veía se congeló en el aire. Son esos ojos nerviosos, con las pupilas avergonzadas, las pestañas rizadas de incertidumbre. Tu mirada hazel, dices, que arranca suspiros extranjeros y que aquí es poco considerada.

De eso quería hablarte.

El tiempo de vals con la apurados ritmos de Chayanne volvió a reventar por los parlantes y fue un canal hacia siete años atrás. Dentro sentía el momento en que abrí la puerta de mi casa para encontrarte con una orquídea hecha de mazapan. Dos en realidad, por si alguna me la comía en el camino rumbo a mi fiesta de promoción.

Mi sueño de niña buena y callada se estaba cumpliendo. Mi príncipe azul, de terno y corbata y zapatos de charol. Y esa mirada que vi por primera vez, a pesar de conocerte ya varios años.  

De vuelta al presente, mientras tratabas de articular sílabas y contarme que era de ti ahora, mi cara parecía un Picasso. Me reprochaste mi desconcierto inicial, pero te imaginabas que no era para menos. Mi descomposición facial, al fin y al cabo, no era por lo que me contabas, si no por cuánto había cambiado tu vida sin darme cuenta. Había jurado conocerte bien, que a mi no me podías engañar, y no lo hiciste. Solo cambiaste sin pasarme notificación y sin pedírtela yo.

¿Y eres feliz? 

¿Y cuanto vale la felicidad si has sufrido tanto? Una balanza virtual se paraba ante mi tratando de medir tus alegría y tus penas. Te admiré de nuevo. Loco, al final hemos vivido tanto. Has sido mi amigo, mi galán, mi primer enamorado, mi primer corazón roto, mi primer ex que quiere que seamos patas, mi primer chochera, la primera persona que me enseñó a zurrarse en los demás cuando uno está decidido. Y luego de doce años, sigues sorprendiéndome.

Quisiera no mirarte diferente. En toda la conversación no lo hice, traté de imaginarme como eramos antes, cuando me diste el único abrazo sincero al entrar a la universidad, cuando me cargabas por al rotonda de Letras, cuando me llamabas niño piraña, cuando sabías que yo me moría de cólera de saber que ya estabas con alguien más y yo no podía olvidarte, cuando te volviste mi mejor amigo, cuando te presté mi hombro varias veces, cuando luego te veo tan realizado, y un poco confundido. Al final no te quiero ver tan diferente.

Te quiero tal como eres, y no habría que quererte menos ahora. Soy una orangután al momento de expresar cariño, sobre todo en los momentos que más se necesitan. Sabes que ese abrazo que te di significa que lo estoy digiriendo, a mi manera. Y ahora que lo escribo y lo publico, con las disculpas necesarias del caso, es mi manera de decir que lo he aceptado.  

Al final, say everything…. but don´t say goodnite, tonite.

  

Escribe un comentario