Sentados frente a frente con un sánguche de por medio. La seriedad necesaria para digerir un pedazo de pollo pachamanquero y para decir verdades, algunas muy ocultas, tanto que cuestan que floten.
La pregunta apareció tras unos segundos de silencio.
No me vayas a odiar, pero… ¿me repetirías por última vez el nombre de tu esposa?
Esa mirada que [...]